El botón derecho del ratón en Windows
Ya hemos visto qué son los iconos, las ventanas, la barra de tareas, …
Para Windows, todo son ‘objetos’.
A los objetos se les puede hacer un clic (solo uno) con el botón derecho del ratón para obtener lo que se llama un ‘menú contextual’.
Esto que suena un poco ‘raro’ verás que, en la práctica, es muy fácil: cierra todas las ventanas que tengas abiertas
Fíjate en el icono MI PC
Haz un clic con el botón derecho del ratón encima de MI PC
Fíjate que aparece un menú (menú contextual) con varias opciones (abrir, explorar, etc.)
Selecciona abrir. Si lo has hecho bien, la ventana de MI PC se habrá abierto. Ya conoces otro método alternativo para abrir una ventana.
Cierra la ventana de MI PC antes de seguir adelante
Prueba hacer clic con el botón derecho sobre cualquier otro icono del escritorio. Fíjate que aparece otro menú parecido al anterior
Para cerrar el menú si seleccionar ninguna opción puedes hacer clic con el botón izquierdo sobre cualquier parte vacía del escritorio (donde no haya iconos o ventanas)
Si pruebas a hacer clic con el botón derecho sobre la barra de tareas, verás que las opciones que aparecen son distintas
Para quitar el menú contextual puedes utilizar también la tecla ‘Escape’. Esta tecla está en el la esquina superior izquierda del teclado (no la busques en la pantalla) y lleva escrita encima ‘Esc’. Púlsala una vez y verás como el menú contextual se cierra
Usando el botón derecho prueba a abrir tres ventanas cualquiera
Vuelve a hacer clic sobre la barra de tareas, pero asegúrate de hacerlo sobre una zona vacía (no sobre un botón, reloj, etc.)
Fíjate que aparece un menú contextual con las opciones Barra de Herramientas, Mosaico, Cascada, …
Selecciona la opción Cascada. Si lo has hecho bien, las tres ventanas que tienes abiertas en pantalla se habrán ordenado unas detrás de otras.
Vuelve a hacer clic sobre una zona vacía de la barra de tareas.
Selecciona esta vez Mosaico Vertical. Fíjate que las ventanas se sitúan automáticamente unas al lado de otras. De esta forma se reparte el espacio del escritorio entre las tres ventanas a partes iguales.
Vuelve a hacer clic con el botón derecho del ratón y selecciona Mosaico Horizontal. Fíjate que las ventanas se ordenan de una forma parecida a la anterior, pero están situadas horizontalmente en lugar de verticalmente
Vuelve a pulsar el botón derecho del ratón sobre la barra de tareas y seleccionar Minimizar todas las ventanas. Esta opción hace que todas las ventanas se minimicen sin tener que pulsar los botones de ‘minimizar’ de cada ventana.
Ve pulsando los botones de la barra de tareas para activar de nuevo las ventanas minimizadas
Repite todos los pasos anteriores las veces que haga falta para que te salga con soltura.
Otro lugar donde utilizaremos con cierta frecuencia el botón derecho del ratón es en el escritorio
Como ya sabes, los iconos del escritorio pueden cambiarse de sitio. Prueba a desordenarlos todos (llévate unos arriba, otros abajo, a los lados, …) Pulsa con el botón derecho del ratón en cualquier sitio vacío del escritorio
Del menú contextual selecciona Organizar iconos y luego Por Nombre
Fíjate como los iconos se ordenan automáticamente
Vuelve a desordenarlos
Pulsa con el botón derecho del ratón en cualquier sitio vacío del escritorio
Del menú contextual selecciona Organizar iconos y luego Organización automática
Fíjate como los iconos se ordenan automáticamente
Vuelve a desordenarlos
¿Qué ocurre? ¿No puedes? Es normal, ya que la opción de Organización automática hace que los iconos estén permanentemente ordenados
Vuelve a pulsar con el botón derecho del ratón sobre cualquier zona vacía del escritorio.
Selecciona Organizar iconos. Fíjate que la opción Organización automática aparece precedida de una pequeña marca
Esta marca indica que la opción está ‘activada’ por esto los iconos se ordenan solos
Si vuelves a seleccionar la Organización automática, la opción quedará ‘desactivada’ y los iconos podrán volverse a desordenar. Pruébalo.
Repite los pasos anteriores las veces que necesites para conseguir resultados óptimos
Diferencia entre carpeta y fichero (o archivo)
En un ordenador podemos encontrar básicamente dos cosas: carpetas y ficheros:
Hablar de ficheros y archivos es lo mismo, puedes utilizar las dos palabras para referirte a la misma cosa.
Los ficheros o archivos representan en un ordenador la información que tienen almacenada. Por ejemplo: si escribes una carta en el ordenador, ésta se guarda en un fichero o archivo. Si utilizas un programa de diseño para hacer un dibujo, también se guarda en un fichero o archivo, si tienes un juego de cartas para ordenador, también está guardado en un fichero o archivo.
Un ordenador actual puede tener fácilmente almacenados más de 10.000 ficheros o archivos.
Trabajar con tales cantidades puede ser casi imposible. ¿Te imaginas localizar un fichero concreto entre 10.000 ficheros? ¡Sería como encontrar una aguja en un pajar!
Para eso se utilizan las carpetas. Las carpetas en un ordenador funcionan igual que en la vida real. Si compras una carpeta en una papelería la puedes usar para guardar trabajos de clase (si eres estudiante) y también puedes comprar otra para guardar fotografías, por ejemplo. De esta forma tenemos guardada cada cosa en su sitio.
De la misma forma, en un ordenador podemos ‘crear’ una carpeta para guardar todas las cartas que tengamos, de forma que, cuando necesitemos encontrar una de las cartas la encontremos rápidamente en su carpeta.
De esta forma, los miles de ficheros pueden estar clasificados en unas pocas decenas de carpetas